Cartas sobre la mesa: Drogas y narcotráfico. Tendencias y presentación del problema.

 

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Contenido

Introducción

Breve análisis de la situación actual.

Teorías Pro-reformista.

1) Poner a la salud y a la seguridad de las personas en el centro del debate, dejando de lado las fallidas leyes punitivas y que se impulse las intervenciones en el campo de la salud y de la sociedad basadas en la evidencia.

2) Poner fin a la penalización del uso y posesión de drogas, y dejar de imponer tratamientos obligatorios a las personas cuyo único delito es el consumo de drogas o su posesión.

3) Optar por alternativas al encarcelamiento para los infractores no violentos, así como también de los eslabones más bajos de la cadena, como los campesinos, mulas y otros involucrados.

4) Regular los mercados de droga para que los gobiernos asuman el control.

Posición más conservadora.

Situación de la Marihuana y su despenalización: Retos y desafíos.

El mito sobre la carencia de efectos adversos al consumo.

El mito de la no dependencia.

El mito de que la legalización no aumentará el consumo.

El mito del combate al narcotráfico.

Conclusión.

 

Introducción sobre el ensayo

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en ingles) estiman que en el año 2008, existían entre 155 y 250 millones de personas  entre 15 y 64 años que han hecho uso de drogas como el cannabis, opio, cocaína o metanfetaminas al menos una vez durante ese año.[1] En 2012, ese número aumentó entre 162 y 324 millones de personas. [2] ¿Algo habrá pasado?

No son pocos en el mundo los países en los que temas como el narcotráfico y las drogas ocupan un escenario importante en las políticas de estado.

Este flagelo que viene ocupando cada vez más territorio, no solo entre los consumidores, sino también dentro de las problemáticas sociales como la violencia, la salud, la seguridad y la corrupción, nos pone frente a la situación de examinar alternativas y un replanteo ante las tradicionales formas de combatir este fenómeno, que lejos de ser una responsabilidad de un estado, implica un esfuerzo por parte de la comunidad internacional en su conjunto.

En este documento pretenderé exponer en primer lugar las diferentes propuestas que se vienen barajando a nivel mundial, poniendo como centro del debate, el tema de la despenalización del consumo y la posesión para uso personal. Un enfoque integral que contemple la oferta y el flagelo en la demanda. ¿Es tan descabellado pensar en la despenalización o legalización de todas las drogas? ¿Qué debe tenerse en cuenta? La teoría está muy dividida al respecto. No obstante es interesante poder entender que es lo que se propone a nivel internacional para examinar los puntos fuertes y débiles de cada teoría. Si bien este documento no tiene como fin exponer una receta mágica para este problema, sí intentará trazar los delineamientos que trate de rescatar lo importante de cada propuesta. Este documento intentara exponer información recogida de importantes estudios y fuentes internacionalmente reconocidas, tanto de una como de otra teoría. La fuente estadística estará especialmente basada en la brindada por UNODC, en los reportes anuales de la Global Commission on Drug policy (GCDP), y en los datos anuales suministrados por la JIFE (Junta internacional de fiscalización de estupefacientes), entre otros.

En muchos países, y en Argentina particularmente, cuando hablamos de despenalización, hablamos exclusivamente del cannabis, más comúnmente conocida como marihuana. En Argentina más del 90% de los procesos judiciales relativos a las drogas se inician por tenencia para consumo personal y consumo propiamente dicho, lo cual implica un gran desgaste de los recursos judiciales y una desatención al principal foco del problema que son los eslabones más pesados del narcotráfico. Por otra parte, ¿Es justo tratar a priori al consumidor como criminal?

A pesar de que muchas cuestiones  nos harán plantear serias dudas acerca de la efectividad real de la criminalización del consumo, debemos siempre recordar que las drogas, como la marihuana, siguen siendo drogas y como veremos más adelante, su consumo tampoco debe ser aplaudido. La desinformación existente acerca de los efectos y las consecuencias que genera es asombrosa. Por ello la segunda parte de este informe estará avocada a un análisis más especializado sobre el cannabis.

Es importante para cualquier decisión que tomemos, ser muy conscientes de lo que implica una política a favor o en contra de la despenalización, para el estado y para la sociedad. Por eso propongo en este documento poner de relieve cuestiones que no deben pasarse por alto y que hacen a un dialogo sincero sobre una cuestión que necesita contemplar diferentes puntos de vistas y áreas, desde la salud hasta la seguridad. De eso tratará este documento. De informar y mostrar algunos elementos a tener en cuenta a la hora de diseñar políticas. Por eso he titulado a este documento (y a la presentación que la acompaña), “Cartas sobre la mesa: Drogas y narcotráfico. Tendencias y presentación del problema”.

Breve análisis de la situación actual

Existen diferentes estadísticas y estudios que nos muestran que la guerra contra las drogas y el narcotráfico no han proporcionado grandes logros a nivel mundial.

  • En los últimos años se ha visto un crecimiento de la producción de heroína y el área global de cultivo de opio sigue siendo actualmente la misma que en el año 2013, 296,720 hectáreas (año de la zona de cultivo más amplia desde 1998).[1]
  • Por otra parte, si bien el cultivo de cocaína ha decrecido un cuarto de 2007 a 2012, en gran medida gracias a los programas de desarrollo alternativo, el consumo y el tráfico de esta droga ha aumentado en América Latina.[2] [3]

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  • El consumo de opio y cannabis también crece desde 2009 a nivel global.[4] A pesar que la sociedad en general percibe a la marihuana como la droga ilícita menos dañina, ha habido un notable incremento en el número de personas que han buscado tratamiento por usos desordenados de esta sustancia, en especial en América, Oceanía y Europa.
  • En América Latina, según fuentes de UNODC, se estima que el cannabis y la cocaína son las sustancias ilícitas que más se consumen en la región de América Latina. Se calcula que el 5.7% de la población entre 15 y 64 años de edad son consumidores de cannabis y un 1.2% de Cocaína. Promedio que supera la media global.
  • De forma parecida sucede con drogas sintéticas o de laboratorio como el éxtasis. Se han registrado niveles records de confiscación de esta droga. Argentina encabeza la lista de incautación en la región de LSD, otra droga de laboratorio (87,605 dosis). Esto puede traducirse en un dato alentador en cuando a los procedimientos confiscatorios pero también determinan un dato preocupando en cuanto a la existencia de tales cantidades en el país.[5]

Miremos más en detalle, a nivel mundial cómo podemos observar el aumento de consumo del general de las sustancias a través de estadística brindada por las Naciones Unidas[6]:

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  • Patologías como el VIH y la hepatitis C entre los usuarios de drogas inyectables ha crecido a cifras del 13.1% y del 50% a nivel global respectivamente. Estas cifras son aún mayores entre las poblaciones carcelarias. [7]
  • Por otra parte, en el mundo solo reciben, en promedio, un consumidor cada seis, asistencia y tratamiento para adictos cada año. Y en América Latina esta cifra es aún más baja, una de cada once.

Es interesante remarcar en nuestro continente que las proporciones aproximadas en relación al tratamiento por drogas es de:

  • Un tercio por uso de Cocaína
  • Un tercio por Cannabis
  • Anfetaminas el 10%
  • Heroína el 6.6%[8]
  • No es un dato menor que hoy el mercado de las drogas mayoristas ha alcanzado a superar el equivalente mundial de los cereales, el vino, la cerveza, el café y el tabaco juntos. [9]

Como podemos observar los datos acerca de los avances con respecto a esta temática no son los más alentadores. En su último reporte anual sobre las drogas, la Global Commission on Drug Policy, organización independiente conformada por grandes especialistas y personalidades distinguidas internacionalmente como Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, Jorge Sampaio, su homólogo de Portugal o el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, afirma que: “La prohibición mundial de las drogas no solo fracasó en el cumplimiento de los objetivos declarados en su origen, sino que generó alarmantes problemas sociales y sanitarios.” [10]

Por otra parte, un estudio científico realizado en 2011 probó que las medidas de represión que han sido más duras sobre los mercados de drogas se asocian con aumentos, y no disminuciones, de los niveles de violencia. [11]

A continuación veremos sintéticamente que es lo que marcan las grandes tendencias internacionales en el combate al narcotráfico y a las drogas. Podríamos clasificar las mismas en dos grupos: “Pro-reformistas, por la despenalización al consumo y posesión personal” y los “Tradicionalistas”, más cautos y escépticos con respecto a estas medidas.

Cada una con su razón de ser, intentaré recoger aquellos argumentos y datos que puedan resultar útiles para lograr una discusión inclusiva sobre la temática. Procurando ser objetivo, intentaré poner en escena las distintas opiniones que se están gestando y dando en el marco internacional. Pese a que ambas teorías puedan parecer contradictorias en ciertos puntos, puede que exista una forma de tomar datos de ambas que sirvan para construir quizás una teoría superadora. ¿Cómo? Veamos primero de que se tratan.

Teorías Pro-reformista

Esta teoría promovida por algunos países de América Latina, como Guatemala y organizaciones no gubernamentales de peso como la GCDP, piensan rotundamente que las políticas actuales contra el narcotráfico han fracasado. Se plantea poner en juego un cambio de estrategia radical, enfatizando la despenalización/legalización general de las drogas y poniendo en el centro del debate la seguridad ciudadana y la salud de las personas.

Acorde con las estadísticas que hemos señalado más arriba, sostienen que el modelo actual, no ha hecho que producir más violencia, un aumento de la población carcelaria, una erosión de los gobiernos alrededor del mundo y una devastadora epidemia de VIH y hepatitis C.

“Los objetivos e indicadores tradicionales –como el número de hectáreas de cultivos ilícitos erradicadas, la cantidad de drogas incautadas y el número de personas arrestadas, juzgadas, condenadas y encarceladas por violar las leyes relacionadas con las drogas – no produjeron resultados positivos. Mucho más importantes son los objetivos e indicadores enfocados en reducir los daños relacionados con las drogas, como las sobredosis fatales, el VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades, así como los daños relacionados con la prohibición, tales como el crimen, la violencia, la corrupción, las violaciones a los derechos humanos.” [12]

Hacen un llamado a erradicar los gastos contraproducentes y reenfocar los recursos del estado en prevención, reducción de daños y tratamientos.

Antes de comenzar es importante hacer una breve distinción entre la despenalización de las drogas y la legalización de las mismas. La primera se refiere comúnmente a no encarcelar a personas por consumo y por tenencia para uso personal (no obstante otras sanciones de tipo administrativas pueden ser tomadas). En cambio, la legalización es un paso mayor en el que el estado se hace del control de las sustancias, regularizando su uso sin ningún tipo de sanción o pena para quien las consuma dentro del marco regulatorio.

A continuación veremos 4 principales recomendaciones:

1)    Poner a la salud y a la seguridad de las personas en el centro del debate, dejando de lado las fallidas leyes punitivas y que se impulse las intervenciones en el campo de la salud y de la sociedad basadas en la evidencia.

Es muy importante contemplar la atención hacia el daño ya causado o momentáneamente inevitable. Esto incluye la reducción de los daños relacionadas con el consumo de drogas a través de los programas de intercambio de jeringas y agujas, el tratamiento por sustitución con opiáceos, las salas supervisadas para el consumo de drogas y la prevención y reversión de la sobredosis. Ello puede constituir un paso positivo para mitigar los efectos ya existentes de las drogas en vez de priorizar las políticas de represión punitiva y dañina. [13]

Es interesante que en países como en Suiza, los hospitales comenzaron a tratar adictos, suministrando drogas como la heroína a sus pacientes. Esta política revolucionaria ha sido adoptada luego de registrar un gran número de enfermos por VIH y una alta tasa de delincuencia relacionada al consumo. Gracias a esto, Suiza ha logrado reducir a un 60%  los delitos cometidos por pacientes y el coste público de cada adicto ha bajado un 50%.[14] Esto a su vez ha facilitado a los profesionales del campo de la medicina, tener comunicación con el adicto, pudiendo evaluar otras patologías, relación que antes era prácticamente inexistente. Este tipo de políticas podría ser un claro ejemplo de cómo ha de recentrarse el debate hacia la salud pública y la seguridad tal como lo propone esta teoría. Para sintetizar sobre este punto se plantea un cambio de fondo que tenga como eje central un paradigma enfocado en la salud pública, que reduzca en primer lugar la probabilidad de que los usuarios de drogas entren en contacto con el sistema de justicia penal, especialmente a través de los servicios de prevención; la reducción de daños y el tratamiento conforme a la necesidad que haya.

Por otra parte se sostiene que es necesario dejar a un lado los programas y medidas simplistas de educación sobre drogas. Programas y medidas que adhieren a los mensajes del tipo “dile no a las drogas” y tácticas de shock muchas veces muestran una información sesgada.

Con respecto a “las políticas que promueven la educación de la tolerancia cero, la evidencia disponible indica que estas estrategias, en particular aquellas que incluyen campañas mediáticas y pruebas de detección de drogas en los centros educativos, son, en el mejor de los casos, ineficaces. En muchos casos los jóvenes simplemente no confían en los mensajes de prevención de las autoridades públicas, especialmente si esas autoridades son las que simultáneamente imparten sanciones punitivas a quienes poseen y consumen drogas.” [15] Argumentan que es mucho más positivo abordajes del tipo “dile no a la ignorancia” que puede causar un impacto mucho más positivo que una estrategia del tipo anterior que ya ha mostrado ser un fracaso. Es necesario poder desarrollar estrategias educativas con información científica fiable que nos permitan delegar mayor responsabilidad en los jóvenes de mayor edad en sus decisiones. Medidas que tienen un costo bajo, y que cuando reciben los recursos suficientes, resultan en una mejora significativa de la salud pública.[16]

2)    Poner fin a la penalización del uso y posesión de drogas, y dejar de imponer tratamientos obligatorios a las personas cuyo único delito es el consumo de drogas o su posesión.

En los últimos años, las causas judiciales abiertas en la Argentina por uso y tenencia para consumo personal de drogas saturan el sistema judicial. “Solo en una fiscalía ingresaron, en quince días, 255 causas por infracción a la ley 2737, la ley de drogas. Las caratulas de cada expediente eran del total de: 243 por tenencia para consumo; cinco, por tenencia simple, y solo siete, de tenencia por comercialización.”[17] Como vemos, estas causas no atacan a los eslabones más importantes y significan un enorme gasto de recursos del estado.

La Global Commission on Drug Policy (GCDP) sobre este punto afirma además que las sanciones no penales, aparte de ser menos costosas para el estado, son también más efectivas. Un estudio comparado que se realizó en Australia, luego de evaluar un grupo de consumidores de marihuana que recibieron pena de encarcelamiento y otros que recibieron una simple advertencia o sanción administrativa, ha mostrado que aquellos pertenecientes al primer grupo eran mucho más propensos a experimentar consecuencias laborales perjudiciales, problemas interpersonales, reincidencias y problemas de alojamiento debido a sus penas. [18][19]

Por otro lado, según la GCDP, la penalización en una sociedad abierta tiene poco o nulo impacto en los niveles de consumo. Por el contrario, estimulan comportamientos de alto riesgo como inyectarse sin seguridad, provocando que las personas que necesitan tratamiento no acudan a ello.

Por otra parte, la penalización evita que los recursos de aplicación de la ley se vuelquen a los delitos realmente graves.

3)    Optar por alternativas al encarcelamiento para los infractores no violentos, así como también de los eslabones más bajos de la cadena, como los campesinos, mulas y otros involucrados.

La penalización está llevando al arresto de los eslabones más bajos de la cadena, generalmente no violentos. Estos no tienen medios para liberarse de los problemas y son por ende fáciles de capturar. El resultado es que el estado está llenando las cárceles con violadores menores de la ley y sin ningún impacto a los carteles, dado que estos son fácilmente reemplazables. [20]

“Los gobiernos deben retirar de las prioridades la persecución de infractores no violentos y de poca importancia y dirigir los recursos hacia la sanción de los elementos más violentos y perturbadores del tráfico de drogas.” [21] Sobre todo si se considera, que solo el 10% del total de consumidores son problemáticos[22]  y que la mayoría de los arrestos es a personas que no poseen historiales violentos o asociados a niveles más o menos importantes de la cadena del tráfico de estupefacientes. [23]

El empleo de recursos del estado hacia los eslabones más bajos de la cadena, no solo provoca un derroche enorme de recursos sino que tampoco afecta al corazón del problema del narcotráfico. Por el contrario la justicia termina afectando en forma desproporcionada a los sectores más pobres y marginados, quienes hacen uso del mercado de las drogas frecuentemente como una “economía de supervivencia”.[24] “Cuando la represión no tiene una dirección estratégica, son generalmente los más débiles en la cadena de producción de drogas los que resultan perjudicados.”[25] Los recursos del estado deberían ser dirigidos hacia los elementos más violentos, perturbadores y problemáticos del mercado, haciendo especial hincapié en medidas internacionales para combatir el lavado de activos y la corrupción.

4)    Regular los mercados de droga para que los gobiernos asuman el control.

 

La legalización por otra parte le quita de las manos el negocio a los narcotraficantes, permitiendo pasar la regularización a manos del estado. De momento, según la GCDP la criminalización no ha sido un efecto disuasorio de las drogas y hoy en día la droga es accesible a gran parte de la población. Por ende el objetivo de esta medida es convertir el mercado existente ilícitamente a uno lícitamente regulado.

En Méjico donde se ha declarado la guerra a las drogas en 2006 se han registrado, desde entonces, 60.000 muertes producto del narcotráfico. “De hecho un estudio realizado en 2011 encontró que las medidas de represión más fuertes sobre los mercados de drogas se asocian con aumentos, y no disminuciones, de los niveles de violencia.” [26]

Se presenta una alternativa regulatoria no porque las drogas no son peligrosas, sino justamente porque lo son. Para ello se pueden aplicar varios modelos de acuerdo con los riesgos que conllevan las sustancias. Las regulaciones al alcohol y al tabaco pueden servirnos de ejemplo.

“En última instancia se trata de elegir entre dar el control al gobierno o a los carteles; no hay una tercera opción en que se pueda hacer desaparecer los mercados de drogas.”[27]

La legalización de las drogas puede ser una estrategia mucho más eficaz que combatir los carteles a través de la fuerza ¿Por qué? Porque en lugar de reducir el delito, las políticas de drogas represivas lo fomentan activamente. El alza de los precios de las drogas ilícitas ofrece incentivos para que los grupos criminales se incorporen al tráfico. Los mercados de drogas ilícitos y no regulados son inherentemente violentos. Paradójicamente, los esfuerzos exitosos de capturar los líderes de la mafia, supondrá un recrudecimiento de la violencia entre los miembros de un mismo cartel y entre los carteles entre sí por hacerse con estos espacios de poder. Algunas otras victorias parciales como la acontecida contra los traficantes de cocaína en Colombia durante la administración de Uribe han hecho que el mercado mejicano aprovechara para hacerse de parte del mercado colombiano. Como consecuencia la violencia relacionada a las drogas y los niveles de criminalidad migraron hacia Méjico en un intento de estos carteles de hacerse con el negocio. Por ende, el recrudecimiento de la violencia relacionada a la drogas en Méjico es, en parte, directamente atribuible a la parcial victoria de la guerra contra las drogas en Colombia durante el “Plan Colombia”. [28]

La actual estrategia  conducida principalmente por los Estados Unidos, ha mostrado como a través de los años los cultivos de coca fueron migrando de un área a otra así como las rutas que se utilizan para el tráfico. “Los traficantes constantemente, logran adaptarse a las medidas legales que apuntan terminar con sus actividades.”[29] En su país o en otro.

La estrategia por combatir la oferta de las drogas, debe y tiene que presentar un giro más inteligente.

Por otra parte, el miedo a los carteles y los exacerbados beneficios que genera el mercado de estupefacientes,  principalmente debido a su ilicitud, genera que muchas veces la política y las fuerzas de seguridad se vean atrapados por el terror o tentados por la codicia.

Es evidente que la solución no está en permitir un acceso irrestricto y sin control de las drogas, sino encontrar un punto medio entre ello y la prohibición absoluta. El punto medio es aquel que puede ofrecer mejores resultados sociales y de salud pública. Para ello sería importante examinar cada droga en particular, determinando el grado de peligrosidad de la misma con el nivel de control ejercida sobre esa sustancia, y ejercer un marco regulatorio de acuerdo a la edad por ejemplo, etc. Además, la regulación de las drogas generaría significantes ingresos que pasarían de las manos de los narcotraficantes al estado a través de los impuestos que podrían ser reinvertidos en políticas de salud pública que ayuden a mitigar los efectos del consumo. En el siguiente cuadro podría sintetizarse mejor cual sería la idea.

                                       pic3                                                                              [30]

Es interesante mencionar el hecho que la regulación de las drogas no es un salto hacia lo desconocido. Muchas drogas que están prohibidas para uso diferente al medicinal son actualmente producidas de forma segura para uso médico sin el caos, la violencia y la criminalidad del mercado ilícito. De hecho casi la mitad del opio que es producido a nivel mundial lo es hecho con fines médicos.

Es de relevancia señalar, por último, que en Septiembre del 2014 se celebró una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la OEA en Guatemala que tuvo como eje central del debate el tema de las drogas y la legalización. En la misma se tuvo muy en cuenta esta estrategia como nuevo marco para abordar este flagelo de las drogas en las Américas. [31]

Pare el 2016 se tiene previsto la celebración de la sesión especial de la Asamblea General de la ONU (UNGASS 2016, por sus siglas en ingles) que será el foro internacional exclusivo para rever las convenciones internacionales existentes en materia de fiscalización de estupefacientes y la lucha contra las drogas.

Posición más conservadora

En este apartado me gustaría poder incluir algunos aspectos de relevancia que son frecuentemente señaladas por la Organización de las Naciones Unidas a través de UNODC, la oficina contra las drogas y el delito, para la cual trabajé durante el año 2014, y la Junta Internacional fiscalizadora de estupefacientes (JIFE),  organismo internacional de fiscalización independiente y cuasi judicial dentro de Naciones Unidas, cuya misión es velar por el cumplimiento de las Convenciones de Naciones Unidas sobre las drogas. Su mandado proviene de la Convención Única sobre Estupefacientes, enmendada por el Protocolo de 1972; la Convención sobre sustancias psicotrópicas, y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. Convenciones que la Argentina, así como la mayoría de los países, ratificaron.

Tanto UNODC y la JIFE  poseen una visión mucho más cauta con respecto a la temática y no obvian ciertos fenómenos que han ocurrido tras la despenalización de algunas sustancias en algunos países.

UNODC afirma que aún es muy temprano para evaluar los efectos reales de la despenalización a mediano y largo plazo[32] y por ello mantiene un velo de escepticismo a la hora de discutir sobre el asunto. La JIFE es mucho más severa con respecto a este tipo de medidas aisladas que hacen a una desregularización del sistema internacional y a una violación de los tratados sobre la materia. Se inquieta particularmente sobre el hecho que el combate a las drogas es un asunto de responsabilidad compartida entre todos los países y por lo tanto una lucha efectiva es la que se hace dentro de un marco cooperativo y conjunto. La responsabilidad compartida incluye 3 puntos:

  1. La necesidad de cooperación internacional y de una acción concertada.
  2. La necesidad de adoptar un criterio amplio y equilibrado que comprenda medidas que se refuercen mutuamente con objeto de reducir la oferta y la demanda de las drogas.
  3. El respeto de los principios acordados en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Según la JIFE, “medidas como las de Uruguay que apuesta por una reducción del crimen a través de la legislación” (política legalista) se basa en conjeturas precarias y sin corroborar” y que fue adoptada “sin considerar los efectos negativos del cannabis para la salud”. “En lugar de proteger a los jóvenes”, esa legislación “tendrá el efecto perverso de alentar la experimentación más temprana con la droga, contribuyendo de ese modo a problemas de desarrollo, a adicciones más tempranas y a otros desórdenes”, recalca la JIFE.[33]

Se afirma que la legalización de sustancias como el cannabis reducirá los precios de producción sustanciosamente[34] y dado que el consumo de cannabis responde al precio, la disminución de este generará probablemente un crecimiento en el consumo. [35] Se estima que por la caída de los precios cada 10%, habrá aproximadamente un 3% de aumento del total de consumidores[36] y de un 3% a 5% de aumento en inicio de consumo entre los jóvenes.[37]

En Portugal, país donde se descriminalizó la posesión para consumo personal de todas las drogas en el año 2001, podemos observar, más concretamente, cómo ello se tradujo en una reducción de los precios de las drogas a través del siguiente cuadro extraído de un estudio realizado en el país.

                                                                                       pic3                                                       [38]

Por otra parte, Naciones Unidas a través de un estudio científico de la Universidad de Columbia, remarca el hecho que comparando dos bases de datos distintas encontraron que los residentes de estados con uso “medicinal” del cannabis tuvieron índices muchos más altos de adicciones y abusos de esta sustancia que aquellos estados que no poseen la contemplación de este tipo de usos. [39]

Es de remarcar además que la legalización puede generar una disminución considerable de la percepción de riesgo del consumo de la sustancia legalizada, especialmente entre los jóvenes, lo cual dicho motivo generará también un aumento en el consumo. [40] “La percepción de riego sigue siendo un poderoso índice de consumo, incluso entre otros factores de riesgo.” [41]

Veamos como en el siguiente cuadro la percepción de riesgo puede influir, especialmente en jóvenes, en el consumo.

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[42]
Los tratados internacionales vigentes sobre la materia no contempla la despenalización de las drogas fuera del uso medicinal o científico. Por demás está decir a este respecto, que los principios básicos del derecho internacional consagrados en los artículos 26 (la obligación de las partes de cumplir lo dispuesto en los tratados de buena fe) y 27 (la primacía del derecho internacional sobre la legislación nacional) de la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados obligan a cumplir a las partes a pesar de lo que pueda el derecho interno estipular. Cualquier legalización de las drogas iría contra estos principios y conllevaría al incumplimiento del estado y su subsecuente responsabilidad internacional.

Por otra parte, la despenalización no necesariamente afectara los carteles de la drogas en su totalidad, dado que la legalización, no contemplara el suministro a menores, existirán requisitos sobre la forma en que ciertas drogas deberán ser suministradas,  existirán restricciones en la cantidad comprada en un determinado tiempo, etc. Campos que la oferta ilegal, si bien debilitada, podrá seguir explotando y aprovechando.

Situación de la Marihuana y su despenalización: Retos y desafíos.

Cuando hablamos de despenalización tendemos, no obstante, a referirnos particularmente al tema de la marihuana. En especial en Argentina. El tema de la despenalización o legalización de todas las drogas, parece aquí, aun un asunto más lejano.

Es evidente que cuando miramos un reportaje en la televisión podamos notar muchas veces que existe mucha desinformación sobre el tema de las drogas, y particularmente sobre la marihuana. Muchos son los intereses que la rodean y frecuentemente las discusiones circundan la mención de fuentes objetivas y confiables.

Como mencioné más arriba, este documento no trata de ponerse, de momento, a favor de ninguna postura en concreto, pero sí, en cambio, poder traer las herramientas necesarias sobre la mesa para adoptar una postura. Lo importante es poder tener un dialogo sincero sobre estos temas, sin usar artimañas engañosas como atajos.

Existen 4 mitos alrededor del cannabis productos de la desinformación:

  • El mito sobre la carencia de efectos adversos en el consumo
  • El mito de la no dependencia
  • El mito de que la legalización no aumentara el consumo
  • El mito del combate al narcotráfico

El mito sobre la carencia de efectos adversos al consumo

Con respecto al primero de los mitos, en la actualidad resulta hasta osado negar los efectos negativos que esta sustancia produce en el cuerpo, no solo desde lo físico sino especialmente a nivel psicológico.

A pesar de ser considerada por la sociedad como la droga menos dañina, las personas que se han hecho tratar por consumo de marihuana a nivel mundial entre 2003 y 2012 aumentó. Entre esas fechas, en Europa central y el Oeste de Europea la proporción de admisiones por tratamiento aumentó del 19% al 25%, en el Sur y sudeste de Europa del 8% al 15%, en América Latina y el Caribe del 24% al 40% y en Oceanía del 30% al 46%. [43]

En Estados Unidos, según el Departamento de Justicia, entre los años 2006 y 2010 ha existido un 59% de aumento en casos de emergencias relacionadas a esta sustancia.[44]

El consumo de la hierba del Cannabis mezclada con un trago alcohólico llamado “bhang” ha sido clasificado por UNODC como una de las 10 drogas más nocivas actualmente existentes. Por otro lado, la raíz del cannabis también conocida como hashish, mayormente consumida en Europa, ha sido posicionada como la segunda más dañina.[45]

La sustancia activa del Cannabis es el delta-9-trtrahydrocanabinol (THC). Es esta sustancia que activa los receptores cannabinoides que se encuentran en la superficie de las neuronas, produciendo el efecto psicoactivo. El THC actúa como si fuese un neurotransmisor natural llamado anandamide salvo que el efecto de la primera es mucho más potente y duradero. Los efectos de la marihuana son diversos porque precisamente estos receptores cannabinoides que todos tenemos están distribuidos en el cerebro, particularmente en el hipocampo, el cerebelo, la corteza prefrontal y la región amigdalina. Regiones del cerebro relacionadas al placer, al aprendizaje, a la concentración, a la memoria, a la percepción del dolor y a la coordinación motora.[46] Al ser activados los receptores cannabinoides, estas liberan a su vez múltiples neurotransmisores, incluyendo noradrenalina, GABA, serotonina y dopamina. [47] A consecuencia de ello, consumidores reportan sentirse eufóricos y relajados, otros dormidos y deprimidos, ansiosos o con pánico, o tener incluso episodios de paranoia.

Esta científicamente comprobado por diferentes estudios que cito al pie de página, que el uso del cannabis tiene un impacto negativo en la forma en la que el cerebro memoriza, en la atención y en el proceso de aprendizaje, en los reflejos y en la coordinación. [48]

Investigaciones de estudios por imágenes han encontrado un bajo rendimiento en las regiones del cerebro involucradas con la memoria y la atención, tales como el hipocampo, la corteza pre frontal, y el cerebelo, en consumidores regulares de esta droga. Incluso se ha observado que el volumen del hipocampo y de la región amigdalina puede reducirse.

Dado que el cerebro no termina de desarrollarse hasta aproximadamente los 20 años, en especial la corteza pre frontal, los científicos aseguran que el consumo en jóvenes puede alterar e interferir en el desarrollo del mismo, siendo mucho más susceptibles a los efectos negativos de la marihuana y otras drogas. [49] Por ende, mientras más temprano es el inicio del consumo de drogas, mas alto será el riesgo de padecer mayores perjuicios para la salud.

Otros recientes estudios científicos afirman que el uso de marihuana de forma regular aumenta al doble el riesgo de padecer desordenes psicóticos (incluyendo la schizophrenia), y aumentar los efectos adversos en el sistema respiratorio y cardiovascular.[50] [51]

Dado que el cannabis es normalmente fumado, muertes por patologías desarrolladas en los pulmones y bronquios no son infrecuentes. “El Cannabis está compuesto por mucho de los mismos ingredientes que el cigarrillo (por ejemplo, el monóxido de carbono, cianuro), con la excepción de la nicotina en el cigarrillo y de THC en la marihuana. (…)”[52]

 Sin irse al extremo de la muerte, fumadores regulares de esta droga pueden padecer los mismos problemas que los consumidores del cigarrillo, tal como problemas respiratorios, infecciones pulmonares y neumonías, entre otros.  Además el Cannabis contiene muchas de las mismas sustancias cancerígenas. Los estudios realizados en animales han demostrado inclusive, que la exposición al humo del cannabis en ellos ha generado anomalías en el crecimiento de células malignas con mayor fuerza que aquellos animales sometidos al humo del cigarrillo. [53]

Según estudios de la universidad de Wisconsin y otros en Nueza Zelanda se han relacionado también el consumo con una disminución del coeficiente intelectual entre los estudiantes.

Por otro lado existe un severo riesgo para el feto en las mujeres embarazadas que consumen, debido a que los cannabinoides y la sustancia activa de la marihuana, el THC, traspasa la barrera placentaria.[54] Estudios en animales mostró que ratas expuestas al THC en úteros, mostraron  luego grandes dificultades de aprendizaje y de memoria, así como también cambios fisiológicos y funcionales en el hipocampo. [55]

Como si fuese poco, existe una relación muerte-consumo dado que el consumo aumenta los riesgos a un 500% de accidentes automovilísticos y de trabajo. En un estudio realizado en los Estados Unidos, se determino que el cannabis es hoy el segundo motivo de accidentes de autos, luego del alcohol.[56] Un estudio del Instituto Nacional del Abuso de Drogas de los Estados Unidos, concluyó luego de ciertos exámenes en empleados nacionales que aquellos en los que dio positivo el consumo de cannabis en pruebas de hurina previas al empleo, tuvieron un 55% más de accidentes industriales, un 85% más de lesiones, y un 75% más de absentismos labores que aquellos en los que el estudio les dio negativo en el uso del Cannabis. [57]

A pesar de sus efectos negativos, existe también la posibilidad de utilizar algunas propiedades de la marihuana para uso benéfico,  pero es imprescindible para ello hacer una distinción entre la planta en su conjunto y ciertos componentes individuales de la misma. Por ello, algunas sustancias como el THC están disponibles en forma de pastilla (dronabinol, Marinol,…).

“La planta en su conjunto, posee miles de propiedades desconocidas y cancerígenas, no aceptadas por autoridades científicas y medicas. Y por supuesto, por otra parte, la medicina nunca es fumada, por ello existen numerosos estudios como por ejemplo la del Instituto de Medicina de los Estados Unidos que recomiendan fuertemente que el fumar cannabis no sea recomendado para usos médicos.” [58]

Es importante hacer una distinción entre los científicamente aprobado, y el uso legitimo del cannabis para usos médicos y aquellos que buscan “los usos médicos” del cannabis como una bandera para luchar por su legalización. Este argumento solo peca por su pobreza en fundamentos y roza con la hipocresía.

En los Estados Unidos, en Colorado, según el departamento de salud, solo el 2% de personas que hicieron uso médico del cannabis tenían cáncer, menos del 1% VIH/SIDA y la extensa mayoría (94%), reportaron “fuertes dolores”. [59]

El mito de la no dependencia

Muchas veces se escucha a personas decir que la marihuana no genera adicción, sin embargo esto no es cierto y la prueba es evidente en los centros de tratamientos. Más arriba observábamos el número creciente de pacientes por abuso de cannabis en todo el mundo. En Europa este número se duplico entre 1999 y 2006, siendo el 30% personas que se hacen tratar por adicción al cannabis. [60] En Brasil, una encuesta nacional sobre drogas y alcohol, ha reportado también una creciente dependencia de esta sustancia entre sus consumidores.[61]

Estudios científicos revelan que 1 de cada 10 adultos se vuelve dependiente del consumo y uno de cada 6 jóvenes también lo hace. También se afirma que aquellos que consumen se vuelven más propensos a consumir drogas más duras. [62] De hecho la adicción al cannabis es la más común luego del alcohol y del tabaco.[63]

El mito de que la legalización no aumentará el consumo

Si bien esto sigue siendo aun muy imprevisible por la falta de experiencia, existen ciertos datos que pueden ser estudiados y que los expertos sobre la materia pronostican. Ya hemos visto más arriba como la legalización en general puede traer algunos retos sobre este punto. La disminución de la percepción de riesgo, en especial entre los jóvenes; la disminución del precio; el aumento de la oferta; la mayor accesibilidad, son factores que pueden traducirse en un aumento del consumo.

En Holanda donde existe un modelo “tolerante” al consumo de cannabis y su posesión para uso personal desde 1971, ha generado que las Naciones Unidas se basen en un reporte realizado por la Universidad de Oxford, para mostrar  un significativo aumento del consumo. En 1984, el  número de personas que alguna vez habían  probado cannabis en sus vidas era del 15% en jóvenes de entre 15 y 20, no obstante, ese porcentaje aumentó a un 44% en 1996. Lo cual significa un incremento del 300%.[64]  Por ello, actualmente el gobierno holandés ha decidido recortar el número de “coffe chops” autorizados para la venta de esta sustancia.

Si bien el aumento del consumo puede deberse a varias causas, el debate se inclina al aumento de la disponibilidad por su comercialización, y otros debido a que su consumo ha ido siendo más aceptado en la sociedad.

.En cuanto a la experiencia de Portugal, donde se ha descriminalizado la posesión para consumo personal para cualquier tipo de drogas desde el 2001, actores claves del país señalan un aumento de leve a moderado del consumo entre adultos. Si bien éstos no se ponen de acuerdo en que si ha sido debido o no directamente a la reforma, en general se argumenta que esto puede deberse a la disminución de la percepción del riesgo.[65]

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No obstante el mismo estudio señala que el consumo entre jóvenes y usuarios problemáticos disminuyó y que el aumento del consumo está en sintonía con un fenómeno que es continental y no solo de Portugal.

El mito del combate al narcotráfico

Entre algunos de los argumentos que suele escucharse es que la despenalización/legalización de la marihuana per se debilitaría el negocio de los carteles, privándolos del comercio de esta sustancia. Ya sea regulándolo el estado o permitiendo el cultivo para consumo personal.

Este es en realidad un mito a medias. ¿Por  qué? Porque el argumento descrito arriba, como veremos, no se sustenta en los hechos. Sin embargo, la efectividad puede ir encaminada por el hecho de descomprimir, en un país como Argentina, un sistema judicial saturado por la gran cantidad de causas judiciales que se inician por uso y posesión para consumo personal. En este sentido la despenalización podría ayudar a reinvertir los recursos en lo importante y no dedicarlo en los eslabones más bajos de la cadena. En América, aproximadamente el 40% del total de los arrestos en 2005 fue por simple posesión de marihuana y en la década de los 90 la posesión por marihuana significaba el 79% en los arrestos relacionado a las drogas. [66]  Cifra que no dista mucho de la actual en la Argentina hoy.

El caso de Portugal,  luego de la despenalización,  se vio un aumento de la eficiencia de la actividad policial, aumentando un 499% el monto de la droga incautada y un drástico descenso de causas abiertas por violación al régimen legal de drogas. De 14.000 arrestos en el año 2000 a un promedio de 5.000 por año luego del 2001. Por demás la población carcelaria se descomprimió. [67]

No obstante, el argumento de combatir el narcotráfico privándoles el mercado de la marihuana por si solo peca de ingenuidad al pensar que el negocio de los carteles gira en torno a esta droga. El negocio de la marihuana es un negocio sobre todo de cultivo local, por ende la verdadera ganancia de los carteles radica en otras actividades ilícitas o tráfico de drogas como la cocaína, la heroína o las metanfetaminas. [68]

Si realmente queremos ir con esta estrategia para darles un golpe al negocio de las drogas, la única alternativa es pensar en ir por la legalización general de todas las drogas, y no de una sola sustancia. De manera contraria, solo haremos migrar el negocio de las drogas hacia otras sustancias más redituables. Si realmente se está convencido que es posible quitar de las manos el negocio al mercado ilícito se ha de ir por todo y no por una parte.

Además de ello es importante diseñar estrategias eficaces que apunten al corazón del narcotráfico que son los bienes. Es indispensable poder seguir  “las rutas del dinero narco” y atacar aquellas medidas o lagunas del derecho que favorezcan el lavado de dinero. Recordemos que el crimen organizado hará lo que sea para poner la estructura criminal al servicio de otros negocios delictivos como el tráfico de armas, el secuestro, la trata,… hechos que también vamos a querer evitar. Sin mencionar la importancia del control fronterizo de bienes y mercancías. En este punto, la Argentina está lejos de ser un ejemplo. A modo ejemplificativo, un estudio realizado en el país muestra que de las 37 vías para ingresar a la Argentina desde Paraguay, solo 2 poseen control efectivo con fuerzas de seguridad en ambos países y solo 5 de las 17 desde Brasil. [69]

Conclusión

Muchas veces el enemigo principal de los carteles no suele ser el estado, sino la competencia, otros carteles que quieren hacerse parte del negocio. ¿Qué sucedería si desde la óptica de la salud pública, el estado regularizaría la venta y el consumo de algo que de facto ya existe, interviniendo en el mercado y tomando control de los efectos negativos en la salud debido al consumo?

Ciertamente ni el tabaco ni el alcohol, sustancias extremadamente adictivas y nocivas, hoy legalizadas,  representan fuentes de ingresos para el crimen organizado. Además permitiría la existencia de tratamientos que no conlleven el riesgo de padecer sanciones penales ni administrativas para los consumidores. Por otra parte esto aseguraría que los ingresos que percibía antes el crimen organizado pase a manos del estado, quien podrá contar con esos fondos para ayudar a prevenir y tratar el consumo.

La actual estrategia del combate a la drogas presenta muchas deficiencias y la estadística muestra que a nivel general, estamos perdiendo y que algo distinto hay que hacer. La prohibición de las drogas, cimienta el mercado ilícito, aprovechado por las organizaciones criminales, que además generan violencia y corrupción, un enorme gasto de recursos tratando de combatirlas sin éxito y  como si fuese poco, una grave crisis en la salud. La prohibición fomenta el consumo riesgoso e inhibe a las personas a recurrir a centros hospitalarios.

Durante el sintético repaso de las principales posturas pro-reformistas y conservadoras acerca de legalización o no de las drogas, estimo que es posible hacer una especie de tesis superadora que incluya elementos de ambas teorías.

Análisis estadísticos y empíricos nos muestra como la descriminalización o legalización de las drogas puede traer efectos positivos en la salud y en la seguridad si se logra regularizar seriamente, siendo cautos de no mandar un mensaje equívoco en especial a los más jóvenes sobre las consecuencias del consumo.

La experiencia de Portugal nos muestra cómo es posible reducir los índices de mortalidad, VIH, hepatitis y tuberculosis luego de una reforma política descriminalizadora. El número de personas diagnosticadas con SIDA y VIH decreció de 907 a 267 entre consumidores de estupefacientes según el Instituto de droga y toxicología de Portugal. También nos enseña que puede desinhibir a las personas a recurrir a tratamientos hospitalarios y asistencias medicas. El número total de personas en tratamiento aumentó de 23,654 a 38,532 entre 1998 y 2008.

La descriminalización/legalización del consumo puede traer además efectos positivos en la descompresión de causas judiciales sin sentido que no llevan a ningún lado dado que raramente encarcelan al consumidor. Además este tipo de causas desatiende la posibilidad de avocarse a la persecución de los eslabones más importantes. ¿No sería más interesante poder contar con esos recursos para hacer frente al problema real, intentando apuntar a los bienes del narcotráfico por ejemplo, a través de políticas dirigidas al lavado del dinero?

Quizás suene más interesante poder mutar hacia un mayor gasto en los consumidores en salud pública que en gasto judicial contra ellos.

No obstante, los elementos positivos que rescatamos de las teorías que promueven la regularización de las drogas, tiene que ir acompañada de una discusión sincera que contemple todos los otros elementos puestos sobre la mesa desde las teorías más conservadoras. Los perjuicios del consumo de todas las drogas, incluida la marihuana; la disminución de la percepción del riesgo; y el posible aumento del consumo, deben ser cuestiones que deben analizarse para poder tomar decisiones integrales desde la salud  pública con políticas educativas, de tratamiento y de prevención fuertes que ayuden a paliar no solo el problema de la oferta, sino también el potencial impacto en la demanda.

De nada sirve plantear la despenalización/legalización con discursos  que desinformen sobre los posibles problemas que estas medidas generan a la luz de estudios científicos y empíricos.

Finalmente, dado que el problema de las drogas es transnacional se necesita un alto grado de cooperación internacional. Difícilmente la situación pueda revertirse desde una reforma legal, sea cual fuese, de un solo estado. La legalización en un país no hará que la producción desaparezca mientras existan otros mercados en el exterior donde los narcotraficantes puedan vender lo producido.

Lo recomendable es poder actuar dentro del esfuerzo y la responsabilidad compartida entre todos los países. Poniendo en el debate la adopción de estrategias que puedan estar resguardadas por el apoyo internacional. La esperada Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebrará en el 2016 (UNGASS  2016), estará exclusivamente avocada al tema de las drogas y por ello será el marco ideal para poder tratar los compromisos previos asumidos, reverlos y discutir las nuevas estrategias que contempla la legalización de las drogas. Y por supuesto, dentro del marco del derecho internacional público.

Por lo pronto, mientras tanto, la despenalización de sanciones carcelarias por consumo y tenencia para uso personal no está tajantemente prohibida por los tratados internacionales y pueden llegar a ser un paso para reducir los problemas de salud si se invierte lo suficiente en políticas eficaces de prevención, acceso a rehabilitación y políticas de reducción de daños. Además esto podría ayudar a evitar el cúmulo de causas sin sentido hoy existentes en el poder judicial. Un estudio global concluyó que solo un promedio del  3% en los últimos años de los arrestos fue a consumidores de cannabis y que ninguno de ellos ha sido sentenciado a prisión o ha recibido multa mayor a 1000 dólares. Después de todo, podemos con toda seguridad decir, que de nada sirve tener leyes que muchos infringen y que solo unos pocos pagan. Como dijo Barack Obama en un discurso en el año 2014: “Es importante que en la sociedad no se dé una situación en la que una gran parte de la población haya infringido en un momento u otra la ley y que solo unos pocos sean castigados.”

¿Legalizar o no? ¿Despenalizar o no? ¿Seguir apostando a las mismas estrategias? ¿Reforzar la guerra contra el narcotráfico? Sean cual sean las medidas que tomemos, el éxito de ellas, dependerán, necesariamente, si al momento de pensarlas, contábamos con todas las cartas sobre la mesa.

Jérémie Swinnen

 

 

[1] International Narcotics Control Board, 111 th session, Chapter III. Analysis of the World Situation.

[2] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2014 (United Nations publication Sales No. E.14.XI.7)

[3] International Narcotics Control Board, 111 th session, Chapter III. Analysis of the World Situation.

[4] Idem

[5] International Narcotics Control Board, 111 th session, Chapter III. Analysis of the World Situation.

[6] UNODC (2008) 2008 World Drug Report Vienna: Naciones Unidas http://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/WDR-2008.html Consultado 04.03.15 (Cuadro extraido de War On Drugs, Report of the Global Commission on Drug Policy, 2013)

[7] WHO, UNODC, UNAIDS technical Guide for Countries to Set Targets for Universal Access to HIV Prevention, Treatment and Care for Injecting Drug Users: 2012 Revision (Geneva, World Health Organization, 2012).

[8] International Narcotics Control Board, 111 th session, Chapter III. Analysis of the World Situation,  2014.

[9] Werb D, Rowell G, Guyatt G, Kerr T, Montaner J, Wood E. (2011). Effect of drug law enforcement on drug market violence: a systematic review. International Journal of Drug Policy, vol. 22.

[10] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work,  2014.

[11] Werb, D., Rowell, G. (2010) “Effect of Drug Law Enforcement on Drug-Related Violence: Evidence from a Scientific Review”, International Journal on Drug Policy.

[12] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014.

[13] Idem.

[14] The Impact of Heroin Prescription on Heroin Markets in Switzerland, Marin Killias and Marcelo F. Aebi, University of Lausanne, Switzerland.

[15] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014: Stimson, G.V., Cook, C. Bridge, J., Rio-Navarro (2010) Three cents a day is not enough: Resourcing HIV-related Harm Reduction on a Global Basis.

[16] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014: Stimson, G.V., Cook, C. Bridge, J., Rio-Navarro (2010) Three cents a day is not enough: Resourcing HIV-related Harm Reduction on a Global Basis.

[17] Romina Manguel, Combatir al narco de más arriba, diario La Nación, Martes 19 de noviembre de 2013. (Consultado el 04/03/2015)

[18] S. Lenton and others, “Laws applying to minor cannabis offences in Australia and their evaluation”, International Journal of Drug Policy, vol. 10, No. 4, pp. 299-303.

[19] Robin Room and others, Cannabis Policy Moving Beyond Stalemate (Oxford University Press, 2010)

[20] Report by the Global Commission on Drug Policy: War on Drugs, 2013.

[21] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014.

[22] La UNODC define a los “usuarios de droga problemáticos” como aquellos con problemas por uso de drogas o dependencia” UNODC (Informe Mundial de Drogas, Viena: Naciones Unidas, p.1 www.UNODC.org/UNODC/secured/wdr/wdr2013/world_drug_report_2013. (Accedido el 02/03/2015)

[23] The unintended negative consequences of the “war on drugs”: mass criminalization and punitive sentencing policies, Penal Reform International (2013).

[24] Armenta, A. (2013) The Illicit drugs market in the Colombian agrarian context: Why the issue of illicit cultivation is highly relevant to peace process.

[25] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014.

[26] Idem: Werb, D., Rowell, G. “Effect of Drug Law enforcement on Drug-Related Violence: Evidence from a Scientific Review, International Journal of Drug Policy, 2010.

[27] Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014.

[28] Bruce Bagley, Drug Trafficking and Organized Crime in The Americas: Major Trends in the Twenty First Century.

[29] Bruce Bagley, Drug Trafficking and Organized Crime in the Americas: Major Trends in the Twenty First Century.

 

[30] Cuadro gráfico extraído de: Report by the Global Commission on Drug Policy: Taking Control: Pathways to Drug Policies that work, 2014.

[31] Resolución aprobada por la XLVI Asamblea Extraordinaria de la OEA 19 de septiembre de 2014, CUADRAGÉSIMO SEXTO PERÍODO EXTRAORDINARIO DE SESIONES, Ciudad de Guatemala, Guatemala.

[32] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2014 (United Nations publication Sales No. E.14.XI.7)

[33] http://www.elpais.com.uy/informacion/jife-uruguay-marihuana-peligrosa.html

[34] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime: Beau Kilmer, Jonathan P. Caulkins, Rosalie Liccardo Pacula, Robert J. MacCount, Peter H. Reuter, Altered State? Assessing How Cannabis Legalization in California Could Influence Cannabis Consumption and Public Budgets, RAND, 2010.

[35] J.P. Caulkins and others, “Design considerations for legalizing cannabis: lessons inspired by analysis of California’s Proposition 19”, Addiction, Vol. 107, No. 5 (2011), pp. 865-871

[36] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2014 (United Nations publication Sales No. E.14.XI.7): Beau Kilmer and others, Altered State?

[37] Rosalie Liccardo Pacula, “Examining the impact of marijuana legalization of marijuana consumption: insights from the economics literature” (RAND Corporation, Working Papers, July 2010)

[38] Cuadro extraído de: Hughes C., and Stevens A., What can we learn from the Portuguese Decriminalization of Illicit Drugs? July 2010.

[39] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime:  Cerda, M. t al. (2012). Medical Cannabis laws in 50 states: investigating the relationship between state legalization of medical cannabis and cannabis use, abuse and dependence. Drug and Alcohol Dependence.

[40] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2014 (United Nations publication Sales No. E.14.XI.7): S. Khatapoush and D. Hallfors, “Sending the wrong message: dud medical marijuana legalization in California change attitudes about and use of marijuana”, Journal of Drug Issues.

[41] Bachman et al., 1988: Bachman, Johnston, and O’Malley, 1990-1998).

[42] Cuadro extraído de: Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime.

[43] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2014 (United Nations publication Sales No. E.14.XI.7): pág. 3

[44] United States, Department of Justice, Drug Enforcement Administration, National Drug Threat Assessment, Summary 2013 (November 2013), pág. 12.

[45] UNODC and Pakistan, Drug Use in Pakistan, 2013.

[46] NIDA, Research Report Series: Cannabis Abuse, 2010

[47] Moreira, F.  and Lutz, B. (2008). The endocannabinoid system: Emotion, learning, and addiction. Addiction Biology, 13:196-212

[48] Hall W and Degenhard L (2009). Adverse health Effects of non-medical cannabis use. Lancet, 374:1282-1391

[49] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime: Giedd. J. N. (2004). Structural magnetic resonance imaging of the adolescent brain. Annals of the New York Academy of Sciences, 1021, 77-85.

[50] Wayne Hall, Addiction, Volume 110, Issue 1m pages 19-35. October 2014.

[51] The Washington Post, The junk ‘science’ behind the marijuana legalization movement, by Joseph Perrone, October 20, 2014.

[52] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime.

[53] NIDA, Research Report Series: Cannabis Abuse, 2010.

[54] Wayne Hall, Addiction, Volume 110, Issue 1, pages 19-35. October 2014.

[55] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime: Giedd. J. N. (2004). Hall W and Degenhard (2009). Adverse health effects of non-medical cannabis use. Lancet, 374:1383-1391.

[56] Compton, R., and Berning, A. (2009). Results of the 2007 National Roadside Survey of Alcohol and Drug Use by Drivers.

[57] National Institute on Drug Abuse (NIDA). (2001). Research Report Series: Cannabis Abuse. November 2011.

[58] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime: Gorelik, DA and Heishman, SJ (2006). Methods for clinical research involving cannabis administration. In Methods in Molecular Medicine; Marijuama amd Cannabinoid Research: Methods and Protocols. New Jersey: Humana.

[59] Ver el Departamento de Salud Publica de Colorado: www.cdphe.state.co.us/hs/medicalcannabis/statistics.html

[60] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime: Room, R., Fischer, B., (2010). Cannabis Policy: Moving Beyond Stalemate, Oxford, UK: Oxford University Press.

[61] Datos provenientes de la encuesta nacional brasileña sobre alcohol y drogas (BNADS II), Consumo de Cannabis en Brasil, 2012.

[62] The Washington Post, The junk ‘science’ behind the marijuana legalization movement, by Joseph Perrone, October 20, 2014; Fergusson, D.M. and Boden, J.M. (2008), Cannabis use and later life outcomes. Addiction, 103: 969-976.

[63] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime.

[64] Cannabis, A Short Review, Discussion Paper, United Nations Office on Drugs and Crime, pág. 24.

[65] Hughes C., and Stevens A., What can we learn from the Portuguese Decriminalization of Illicit Drugs? July 2010.

[66] Penal Reform International, 2013

[67] Hughes C., and Stevens A., What can we learn from the Portuguese Decriminalization of Illicit Drugs? July 2010.

[68] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report, 2011.

[69] Southwick, N. (2013) Breaking Down Argentina´s Drug Trade. Disponible en: http://www.insightcrime.org/news-analysis/breaking-down-argentinas-drug-trade (accedido el 02 de marzo de 2015)

[1] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2010 (United Nations publication)

[2] United Nations Office on Drugs and Crime, World Drug Report 2014 (United Nations publication Sales No. E.14.XI.7)

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